No destruyas tu idioma

Resumen de una charla de Suzanne Talhouk

 

Hace un tiempo, tuve una discusión con un camarero en un restaurante por pedir el menú en árabe, y pronunciar la palabra “menú” en árabe, cuando el insistía en que lo pronunciara como en francés. Aquello me enfadó y pensé, ¿se me niega el derecho a hablar en mi propio idioma en mi país?

Esto me llevó a pensar que hay muchas personas que llegan a un punto en sus vidas en el que abandonan involuntariamente todo lo que han vivido en el pasado, solo para poder decir que son modernos y civilizados. Entonces, ¿debería olvidarme de mi cultura, pensamientos y todos mis recuerdos? ¿Tendría que olvidarme de mi niñez solo porque coincidió con la guerra? ¿Olvidar también mi idioma?

A pesar de todo ello, intenté entender al camarero. No quería juzgarle con la misma crueldad que él me había juzgado a mi. El idioma árabe no satisface las necesidades de hoy: no es un idioma para la ciencia o la investigación, no se emplea en universidades ni en el trabajo, y definitivamente es un idioma que no empleamos en el aeropuerto. Esta es la realidad.

Pero hay otra realidad en la que tenemos que pensar, y es que el árabe es nuestra lengua materna. Está comprobado que para dominar otras lenguas, tenemos que dominar la nuestra propia, sin lo que no podemos expresarnos creativamente en otros idiomas.

Gibran Khalil Gibran empezó escribiendo en árabe. Todas sus ideas, imaginación y filosofía provenían de sus pensamientos previos, los que había conocido. Así, cuando empezó a escribir en inglés, ya tenía mucho recorrido. Incluso cuando escribía en inglés, se podían absorber las mismas sensaciones de su escritura que cuando lo hacía en árabe.

Otro punto es que se suele decir que para acabar con una nación, hay que acabar primero con su lengua. Las sociedades desarrolladas lo saben, por eso protegen sus idiomas con la legislación. La convierten en algo sagrado. Los países que una vez fueron como nosotros, han avanzado manteniendo su idioma y protegiéndolo.

La lengua no solo sirve para conversar, ni consiste solo en palabras que salen de la boca. La lengua representa etapas específicas de nuestras vida, y está estrechamente relacionada con nuestras emociones.

Si nuestra lengua desaparece, tendríamos que encontrar una identidad, una existencia, y nos volveríamos de nuevo al principio. Y esto nos llevaría a cualquier lugar antes que a ser civilizados y modernos. El camino que tenemos que seguir es la creatividad en nuestra lengua, lograr que vuelva a ser global, y buscar una solución. Pero todos debemos ser parte de esta solución, y para ello todos tenemos que poner de nuestra parte. Abandonar la escritura del árabe con caracteres latinos es uno de los pasos, aunque existen muchos más. Librémonos de esta vergüenza cultural.

 

© Diseñado por Andreas Viklund